Los asistentes al oficio de investidura escucharon llamados a la fe y la unidad

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Jan 25, 2013
El presidente Barack Obama mira a los que desfilan en la procesión de clausura del Oficio de Oración de la Investidura Presidencial —que tuvo lugar el 22 de enero en la Catedral Nacional de Washington, D.C.— acompañado de la primera dama Michelle Obama, el vicepresidente Joe Biden y su esposa Jill Biden. La catedral episcopal en sus 106 años de existencia ha celebrado oficios de investidura presidencial durante muchos años. Éste siguió a la 57ª. Foto de Carolyn Kaster para la AP.

El presidente Barack Obama mira a los que desfilan en la procesión de clausura del Oficio de Oración de la Investidura Presidencial —que tuvo lugar el 22 de enero en la Catedral Nacional de Washington, D.C.— acompañado de la primera dama Michelle Obama, el vicepresidente Joe Biden y su esposa Jill Biden. La catedral episcopal en sus 106 años de existencia ha celebrado oficios de investidura presidencial durante muchos años. Éste siguió a la 57ª. Foto de Carolyn Kaster para la AP.

[Episcopal News Service] Como es tradicional en tales eventos, la investidura del presidente Barack Obama tuvo lugar en un marco devoto, y los episcopales y sus iglesias desempeñaron importantes papeles en apoyar espiritualmente el comienzo del segundo período del presidente.

El Oficio de Oración por la 57ª. investidura presidencial, que se celebró el 22 de enero en la Catedral Nacional de Washington, fue el final oficial de los eventos de la toma de posesión.

La obispa primada Katharine Jefferts Schori elevó una oración por la nación durante el oficio.

“Dios todopoderoso, tú nos has dado esta buena tierra como nuestra herencia. Haz que siempre recordemos tu generosidad y que constantemente hagamos tu voluntad”, oró Jefferts Schori hacia el final del oficio. “Bendice nuestra tierra con una industria honrada y un honorable modo de vivir. Líbranos de violencia, discordia y confusión; de orgullo y arrogancia y de toda senda de mal. Haz a los que venimos de muchas naciones con muchas lenguas diferentes un pueblo unido.

“Defiende nuestras libertades y concede a los que le hemos confiado la autoridad del gobierno el espíritu de sabiduría, de manera que pueda haber justicia y paz en nuestra tierra. Cuando los tiempos sean prósperos, que nuestros corazones sean agradecidos; y en tiempos difíciles, no dejes que vacile nuestra confianza en ti. En tu santo Nombre oramos”.

El Rdo. Adam Hamilton, pastor principal de la Iglesia Metodista Unida de la Resurrección en Leawood, Kansas, fue el predicador.

“Nosotros los norteamericanos lo decimos rara vez, pero deberíamos decirlo mucho más a menudo: gracias por entregarse, por sacrificarse, por vivir en casas transparentes, por aceptar el constante barraje de la crítica con muy pocos elogios, por estar dispuestos a arriesgarlo todo con tal de servir a este país. Gracias, gracias”, dijo Hamilton al comienzo de su sermón de casi 17 minutos, dirigiéndose a Obama y a Biden y provocando un aplauso.

Hamilton dijo, haciéndose eco de las palabras de Abraham Lincoln, que demasiados norteamericanos sienten que Estados Unidos es “como una casa dividida que no puede levantarse”.

Él le recordó a la congregación que los israelitas estuvieron vagando en el desierto y quejándose del liderazgo de Moisés. Hamilton también invocó la advertencia de Proverbios de que “el pueblo que no tiene visión perece”.

Ellos [los israelitas] no llegaron a perecer en el sentido literal [del término], reconoció Hamilton, ellos simplemente se la pasaron arguyendo y no podían lograr hacer nada.

En su sermón, Hamilton les rogó a los líderes del país y a todos sus ciudadanos que volviesen a Dios para encontrar un medio de ponerle fin a las disputas partidarias. “Las personas en esta ciudad y en este salón” son las únicas que pueden conducir esa trayectoria, afirmó.

“Dios le ha dado un don singular, Señor Presidente”, agregó. “A diferencia de cualquier otro presidente que jamás hayamos tenido, usted tiene la capacidad de  proyectar una visión e inspirar a la gente. Usted debería de haber sido predicador”.

“Dios realmente le tiene en el lugar exacto donde él quiere que esté”, añadió Hamilton provocando el aplauso y la risa.

Para que Estados Unidos tenga un futuro, sus líderes y sus ciudadanos necesitan una profunda y duradera fe en Dios, afirmó Hamilton, añadiendo que esa fe es la que sostiene la ardua tarea de unificar a un país y de servir a los que necesitan ayuda.

“Llévenos a ser un pueblo compasivo”, imploró Hamilton a Obama, instándole a forjar una visión, a ser persistente en verla realizada y que cuando se canse en su trabajo “espere en el Señor, que él le renovará sus fuerzas”.

Al oficio interreligioso asistieron aproximadamente 2.200 invitados e incluyó a 23 representantes de varias denominaciones cristianas, así como del islam, el judaísmo y el sijismo.

El Muy Rdo. Gary Hall, deán de la catedral, se unió a la obispa de la Diócesis de Washington, Mariann Edgar Budde en darle la bienvenida a la congregación, en inglés y español, a “su casa”.

Aunque abundaron las palabras y la música de las liturgias tradicionales de la Iglesia Episcopal, el oficio incluyó también el Shemá Yisrael  por el cantor Mikhail Manevich, de la Congregación Hebrea de Washington, antes de las oraciones por los que gobiernan; la Adhán islámica, por el Dr. Abdullah M. Khouj, presidente e imán del Centro Islámico de Washington D.C., antes de las oraciones por los que sirven, y la cantora de la Catedral, Allison Mondel, cantó un invitatorio a la oración de Hildegarda de Bingen antes de las oración de los fieles.

Las lecturas incluyeron Isaías 55:6-11, II Corintios 4:6-10 y Mateo 5:13-16, y los himnos congregacionales fueron For the healing of the nation [“Por la salud de la nación”], Come, thou fount of every blessing [“Fuente de la vida eterna”] y Great is thy faithfulness [“Grande es tu fidelidad”]. La congregación también cantó el himno nacional y America the Beautiful. [“América la bella”].

El orden del oficio se encuentra aquí. El vídeo a solicitud se encuentra aquí y una galería de fotos del oficio se encuentra aquí.

El oficio de oración es una tradición que se remonta a la toma de posesión de George Washington y se considera la conclusión de los eventos oficiales de la investidura presidencial.

La primera investidura de George Washington en 1789 en Nueva York se apegó en gran medida a una resolución congresional que seguía de cerca la ceremonia de la coronación inglesa, según información que se puede encontrar en la página web de la catedral. [Esa resolución] exigía que, después de la juramentación del cargo frente al Edificio Federal de Wall Street, el Senado y la Cámara fuesen andando un corto tramo hasta la capilla de San Pablo en Broadway para oír el “oficio divino” por el capellán del Congreso, el obispo Samuel Provoost, quien desempeñó un papel semejante al del arzobispo de Cantórbery en los oficios de coronación ingleses.

La ronda de oraciones públicas para el segundo período de Obama comenzó el 20 de enero, el día antes de la investidura oficial, cuando la familia Obama asistió al servicio de la Iglesia Metodista Episcopal Africana Metropolitana, una de las iglesias más antiguas del Distrito de Columbia. En su sermón, el Rdo. Ronald E. Braxton, el pastor principal de la iglesia, se valió del lema de la campaña de la reelección de Obama, “Adelante” para contar la historia de Moisés, según el informe de prensa de la Casa Blanca.

Él instó a Obama y a otros a no permitir que los obstáculos interfirieran “cuando [ir hacia] adelante es la única opción”.

La congregación manifestó un ruidoso entusiasmo y los llamados y las respuestas fueron aumentando en intensidad durante el sermón, según cuentan los medios de prensa.

En la mañana de la investidura oficial, los Obama, acompañados por el vicepresidente Joe Biden y su esposa Jill, asistieron a un oficio de oración en la iglesia de San Juan [St. John’s] en la Plaza  Lafayette frente a la Casa Blanca. Esta parroquia episcopal ha tenido 11 de estos oficios matutinos de investidura, a partir de uno para Franklin Roosevelt, le dijo a la congregación el rector, Rdo. Luis León, según el informe de prensa de la Casa Blanca.

El oficio ecuménico e interreligioso que incluyó un cierto número de clérigos, comenzó con el coro cantando The New Colossus [“El nuevo coloso”], seguido por la bienvenida de parte de León y el himno O God, our help in ages past [“Dios nuestro apoyo en los pasados siglos”]. El pastor Joel Hunter, de Northland, una Iglesia diseminada por Longwood, Florida, dijo en su oración que Dios “usara este oficio para consagrarles no sólo a ellos, sino a los que ellos sirven…”.

Cynthia Hale, pastora principal de la Iglesia Cristiana Rayo de Esperanza en Decatur, Georgia, leyó una lección del Antiguo Testamento (Josué1:1-19), seguido por el himno Praise to the Lord, the almighty [“Alma, bendice al Señor, Rey potente de gloria”] y una lectura del Salmo 139:1-13 por el rabino David Saperstein, del Centro de Acción Religiosa del Judaísmo Reformado.

Después el coro cantó Amazing Grace [“Maravillosa Gracia”] y el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, leyó el evangelio (Mateo 6:25-34). Luego, Ledisi, un cantante de R&B, cantó “I feel like moving on” que suscitó un entusiasta aplauso, según el informe de la prensa.

El pastor Andy Stanley, de la Iglesia Comunitaria de North Point, en Alpharetta, Georgia, dijo en su sermón que Obama debía ser el “pastor en jefe” y que él y demás en el poder deben “ejercer ese poder para beneficio del resto de las personas en la sala”, haciendo notar que el presidente tiene “una sala extremadamente grande”.

La congregación cantó Be thou my visión [“Sé tú mi inspiración”] y el P. León dirigió a la congregación en oraciones por la nación. El obispo “Vacti Mckenzie, obispo presidente del 10th Distrito Episcopal de la Iglesia Metodista Episcopal Africana bendijo a Obama, a Biden y a sus familias.

Posteriormente en el día, el Rdo. León cerró la ceremonia de investidura con una bendición en la cual, entre otras cosas, pidió a Dios que dotara los corazones de Obama y Biden “de sabiduría y contención, de manera que la paz pueda prevalecer con la equidad, la justicia con el orden, de manera que los hombres y las mujeres a través de la nación puedan encontrarse unos con otros en la plenitud de nuestra humanidad”.

León, de 63 años, que nació en Guantánamo, Cuba, vino solo a Estados Unidos a los 11 años de edad en 1961 durante lo que se conoce como Operación Pedro Pan, según un informe que aparece aquí.

Un vídeo que registra la oración del P. León se encuentra aquí y el texto de su oración puede encontrarse  aquí.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reporta de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.