Un comité reafirma plan de salud denominacional obligatorio

Por Mary Frances Schjonberg
Posted Jul 7, 2012

[Episcopal News Service – Indianápolis] El Comité de la Convención General sobre Church Pension Fund [Fondo de Pensiones de la Iglesia] aprobó en su reunión del 6 de julio ratificar la mayoría del  plan obligatorio de seguro de salud denominacional que debe entrar plenamente en vigor seis meses después de que concluya la Convención.

En una nueva resolución, el comité pasó por alto varias resoluciones propuestas (incluidas en la lista que aparece aquí) que habrían cambiado las condiciones del plan que la Convención General aprobara a través de la Resolución A277 en su última reunión en 2009. Esa resolución autorizaba a Church Pension Fund [Fondo de Pensiones de la Iglesia] a poner en vigor el plan DHP el 1 de enero de 2013, cuyos beneficios se ofrecerían a través del Consorcio Médico de la Iglesia Episcopal [Episcopal Church Medical Trust].

La nueva resolución del comité, para la cual aún deben programarse algunas audiencias, encomia al 94 por ciento de las diócesis de la Iglesia en Estados Unidos (incluidos Puerto Rico y la parte de las Islas Vírgenes que pertenece a EE.UU.) que ya se han unido al plan, y ratifica que la última fecha para inscribirse es el 31 de diciembre de 2012.

La resolución del comité extiende hasta el 31 de diciembre de 2015 el requisito de la A177 de que las diócesis establezcan “normas mínimas de compartir costos para alcanzar la paridad entre clérigos y empleados laicos”.

Según la A177, esas normas determinan la cantidad mínima que una congregación debe contribuir a la prima mensual de clérigos y empleados laicos con derecho al seguro. Las diócesis que ya han instituido o formulado  normas para la partición de los gastos han elegido opciones que van desde la obligación de que los empleadores paguen los costos completos de un plan específico a exigir que todos los empleados paguen un porcentaje de cualquier plan o de un plan específico.

La nueva resolución también encomia al Consorcio Médico “por progresar hacia la contención de costos de las primas de la atención sanitaria, y lo insta a que siga reduciendo la disparidad de esos costos entre las diócesis”. También quiere que el Consorcio Médico “continúe explorando estrategias alternativas para llegar a una partición más equitativa de los costos de las primas de la atención sanitaria” y a informar anualmente al Consejo Ejecutivo, la Cámara de Obispos, la junta directiva del Consorcio Médico y a los fideicomisarios del Church Pension Fund [Fondo de Pensiones de la Iglesia] de los progresos detallados [que se hayan hecho] para alcanzar esa finalidad.

El comité redactó la resolución luego de que sus miembros dedicaran 75 minutos ese mismo día a debatir los testimonios que habían oído la noche anterior. Durante esa discusión, expresaron poco o ningún interés en terminar la participación obligatoria en el plan.

Sin embargo, los miembros del comité dijeron que habían oído muchísimos comentarios sobre el asunto que ha llegado a ser conocido como “paridad”. Algunos miembros del comité dijeron que había personas que estaban usando el término para referirse tanto al problema de compartir costos que se exige en la [Resolución] A177 como para significar una política de precios uniformes a través de todas las diócesis. Una subcategoría de esta última inquietud, según dijeron haber oído algunos miembros del comité, conlleva el modo en que los costos de la cobertura del seguro se reparten entre las diócesis, de las cuales algunas pagan menos y otras más para el sostenimiento de todo el sistema.

Parecía dudoso que se lograra una sola prima para toda la Iglesia, dijo la vicepresidente Deborah Hines. “Creo que se arguyó que nada cuesta lo mismo a través del país”, dijo ella.

“Pero el problema de justicia social tiene más que ver con llevarse mutuamente las cargas. Y no somos consecuentes en eso” añadió. “Oímos a personas decir que creen en eso, salvo cuando les toca a sus propias diócesis”.

En el debate que antecedió, el Rdo. Reid Farrell, un diputado de Vermont, ilustró ese mismo punto cuando llamó “una tontería” que su diócesis quisiera comprar un seguro de salud fuera del Consorcio Médico [de la Iglesia].

“Quiero decir que para nosotros, de todas maneras, a pesar de lo mucho que queremos ser parte de la DHP, la paridad y la equidad consisten en hacer lo que es mejor para la gente de nuestra diócesis porque ellos constituyen nuestro primer interés”, dijo. Otros miembros del comité reaccionaron diciendo “¡so!”.

Algunos miembros del comité advirtieron que diócesis y congregaciones que actualmente encuentran una cobertura más barata en otra parte pueden ver aumentadas sus tasas. Ellos cuestionaron la equidad de permitirle a agrupaciones que entren y salgan, en cualquier momento dado, del plan denominacional basado en el mercado. Al final, el comité decidió no incluir sus inquietudes sobre ese asunto en su resolución.

Los miembros del comité también debatieron la impresión que tenían de que algunos miembros del clero objetaban pagar alguna porción de sus primas de seguro para ayudar a las congregaciones de sus diócesis a asegurar a los empleados laicos.

“A fin de alcanzar la paridad, los clérigos van a tener que dar algo”, dijo la diputada Lisa Sargent del Norte de California, en una ronda de acuerdo de sus colegas.

“No entiendo la resistencia”, convino Harmon Hines. ” Entiendo que durante muchísimo tiempo los clérigos han tenido el cuidado de la salud completamente gratis, pero no así el resto del mundo”.

— La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.


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