Participación, no desinversión

Por Pat McCaughan
Posted Mar 30, 2012

Bishop J. Jon Bruno of the Diocese of Los Angeles presents a globe to Presiding Bishop Katharine Jefferts Schori representing peace among the Abrahamic faiths. The globe is a duplicate of those given to faith leaders at an interfaith event marking the tenth anniversary of the 9/11 terrorist attacks. Photo/Penny Jennings

[The Episcopal News – Diócesis de Los Ángeles] La obispa primada, Katharine Jefferts Schori, instó a los episcopales a “invertir en el legítimo desarrollo de Cisjordania y Gaza” en lugar de concentrarse en desinvertir o boicotear a Israel, durante un almuerzo de “Pacificadores del Oriente Medio” que tuvo lugar el 25 de marzo en Los Ángeles.

“La Iglesia Episcopal no apoya la desinversión o el boicot”, dijo la obispa primada a más de 200 personas reunidas en el California Club del centro de Los Ángeles. “No va a resultar útil apoyar la desinversión o los boicots de Israel. Eso sólo redundará en castigar económicamente a los palestinos”.

Ella también se pronunció a favor de “una solución de dos estados con un hogar digno para palestinos e israelíes” y de “un mayor compromiso, con personas de diferentes tradiciones comiendo juntas, escuchándose mutuamente sus historias”, y añadió que la reunión interreligiosa y multiétnica auspiciada por el obispo J. Jon Bruno de la Diócesis de Los Ángeles era un ejemplo de lo que es posible.

Bruno estuvo de acuerdo. “La obispa Katharine y yo tenemos la misma opinión acerca de la paz en Jerusalén y en el tipo de arreglo que debe tener lugar allí, y lo hemos compartido con el obispo Suheil Dawani y él está de acuerdo con nosotros”, afirmó.

Dawani también se dirigió a la reunión, la cual recaudó más de $50.000 para ministerios y peregrinaciones en la Diócesis Episcopal de Jerusalén como parte de la relación de compañerismo de la Diócesis de Los Ángeles. Dawani hizo eco del llamado de Jefferts Schori a un compromiso más profundo mediante visitas y la edificación de relaciones con “las piedras vivas”, la gente del lugar que enfrenta privaciones económicas y otras dificultades semejantes.

Debido a las preocupaciones acerca de “la comunidad cristiana (donde) estamos perdiendo a tantas familias y personas jóvenes que se van en busca de un futuro mejor fuera de nuestra tierra”, la educación y la formación de jóvenes es una importante prioridad, dijo el obispo.

La Diócesis de Jerusalén patrocina unas 20 instituciones educativas para más de 6.400 niños árabes independientemente de su fe. Incluyen clases desde kindergarten hasta escuela secundaria y centros para niños con necesidades especiales, así como instituciones técnicas y vocacionales.

Dawani se refirió especialmente a “Educar para la Esperanza”, una iniciativa fundada hace varios años por Mary Bruno, esposa de Jon Bruno, que ayuda a educar niños en Zababdeh, uno de los pocos pueblos predominantemente cristianos que quedan, localizado entre Nablus y Geniene, en Palestina. Los fondos, administrados a través de la iglesia episcopal de San Mateo en Zababdeh se destinan a ayudar a los niños a hacer sus vidas, a permanecer en su país, y ayudar a contener el permanente decremento de la población cristiana en Tierra Santa. Educar para la Esperanza ahora auspicia a unos 56 estudiantes cada año escolar, a un costo de aproximadamente $700 por niño.

Del mismo modo, el Departamento para la Paz, la Reconciliación y el Diálogo Interreligioso, creado cuando Dawani fue entronizado como el 14º. Obispo [anglicano] de Jerusalén en 2007, supervisa a Kids4Peace, un programa que reúne a niños cristianos, judíos y musulmanes de Tierra Santa en campamentos de verano con sus homólogos de EE.UU. en procura de la edificación de la paz y de la formación, explicó Dawani.

El departamento supervisa también otros empeños interreligiosos para la creación de un clima de paz, incluido un continuo énfasis en la capacitación de las mujeres. Una próxima conferencia interreligiosa de mujeres ampliará estos esfuerzos al congregar a mujeres para la oración, el diálogo y la capacitación para el liderazgo.

Dawani elogió también las contribuciones de los Amigos Americanos de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, que ofrece apoyo a muchos ministerios y proyectos.

Al enfatizar la necesidad de que Jerusalén “permanezca abierta para todos”, él añadió: “Necesitamos vuestro apoyo para laborar por la paz y por la justicia.

“Jerusalén es conocida como la ciudad de Dios, el hogar de las tres fes abrahámicas. Es una ciudad bella, un lugar extraordinario. Debe permanecer abierta para todos. Jerusalén es para la unidad y no para la división. Jerusalén es para todos”, dijo en medio de un aplauso.

Alentando las visitas a la Tierra Santa afirmó: “Es muy importante para nuestro pueblo que ustedes vayan y nos visiten”, añadiendo que tales visitas ofrecen esperanza y que la diócesis valora sus relaciones de compañerismo con otras diócesis a través de la Iglesia.

“Nuestro corazones siempre les dan la bienvenida. Por favor, vengan y visítenos”, dijo.

La diócesis comprende a 6.000 anglicanos en 27 parroquias esparcidas a través de Jordania, Palestina, Israel, Siria y Líbano, y más de 30 escuelas e instituciones sanitarias, con una población escolar de 6.400 estudiantes, una nómina de alrededor de 1.500 empleados y mantiene aproximadamente 200 camas de hospital.

Al comienzo del almuerzo, el rabino Joshua Levine Grater, del Templo y Centro Judío de Pasadena, y Shakeel Syed, director ejecutivo del Consejo Islámico Shura del Sur de California, ofrecieron sus oraciones.

Bruno le obsequió a Dawani y a Jefferts Schori sendas esferas de vidrio con los símbolos de las tres fes abrahámicas, la estrella de David, la medialuna musulmana y la cruz de Manos Sanadoras [Hands in Healing cross] -una cruz hecha de manos de todos los colores que se tienden para estrecharse unas a otras, la representación icónica de su ministerio como obispo de la Diócesis de Los Ángeles.

Las esferas fueron develadas durante el servicio interreligioso “Una luz, una fe, una paz” que Bruno organizó para conmemorar el décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Cientos de cristianos, musulmanes y judíos, además de líderes cívicos, asistieron al evento en las gradas del Palacio Municipal de Los Ángeles el 10 de septiembre de 2011. Un representante de cada congregación, sinagoga y templo sirvió como “portador de la luz” para llevar un globo a su casa de culto como un recordatorio de la esperanza y de la necesidad de laborar por la paz.

“Tiene una vela dentro y le pido que cuando se sienta desanimado encienda la vela y ruegue por la paz de Jerusalén”, le dijo Bruno a Dawani.

Centros de mesa con olivos fueron los presentes de los Amigos Americanos de la Diócesis Episcopal de Jerusalén y se los ofrecieron a cualquiera que los quisiera, siempre que los plantaran en el jardín de una iglesia o de una escuela como un símbolo de paz, le dijo Bruno a la concurrencia.

Jefferts Schori describió una visita a Tierra Santa a invitación de Dawani hace varios años, exactamente antes de la Pascua [cristiana y judía], ocasión en que ella encontró sufrimiento y dolor, pero también la esperanza de una nueva vida en la colaboración interreligiosa en Cisjordania y Gaza.

“Conocimos a los fieles de varias tradiciones que, a pesar de su experiencia diaria y probablemente debido a ella, estaban dedicados a una vida llena de esperanza, tendiendo puentes, buscando el entendimiento, hallando medios de trabajar juntos”, dijo ella.

“Vimos esperanza y curación para todos en el hospital árabe de Al Ahlí” una institución de la diócesis de Jerusalén.

“Dondequiera que fuimos nos encontramos a comunidades de cristianos y musulmanes trabajando juntos. Nos reunimos con líderes de las tres tradiciones de fe abrahámicas que laboran juntos por la paz. Nos reunimos con otras personas, incluidos los representantes de esta diócesis [Los Ángeles] que fueron a la tierra del Bendito para aprender y escuchar y crear relaciones.

“La peregrinación forma a los pacificadores que se muestran solidarios con los que sufren”, dijo ella.

Ella añadió que la Diócesis de Jerusalén “es una líder profundamente fiel de la edificación de la paz, con frecuencia de una persona y de un encuentro por vez, e instó a los episcopales a apoyar los ministerios de la diócesis.

“Ellos continúan buscando compañeros de la solidaridad y el testimonio como las personas que se reúnen en este salón. Siguen buscando apoyo para su labor de educar y formar a nuevos líderes de diferentes fes para ser pacificadores. Crean ministerios de atención médica y de sanación para servir a personas de todas las fes. Hacen progresar el diálogo interreligioso, edifican la solidaridad y [tienden] puentes de entendimiento. Están creando una infraestructura social y económica en los territorios palestinos. Están ayudando a construir una sociedad de paz con justicia para todos, la ciudad del salam y del shalom”.

Pero, agregó, no hay ningún rápido arreglo en el conflicto del Oriente Medio.

En última instancia, la paz conllevará “una dedicación continua”, dijo la obispa primada. “Conlleva vivir de la esperanza que emana de lo hondo. De esa esperanza profunda y abrasadora que nace de rechazar el miedo. ¿Qué podemos hacer aquí?

“Podemos instar a nuestros legisladores y al gobierno a que aliente el diálogo entre los líderes israelíes y palestinos. Podemos instarles a que se abstengan de privar de fondos a las iniciativas esperanzadoras. Podemos instar a Israel a que congele la actividad de los asentamientos. Podemos instar a la Autoridad Palestina a que reconozca el derecho de Israel a existir. Podemos condenar la violencia en todas partes”.

“Yo los instaría a ustedes a orar por la paz de Jerusalén, a orar y laborar juntos por una sociedad de paz con justicia, por esa visión que es compartida por todas las fes abrahámicas. Salam, shalom, paz”.

— La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de The Episcopal News. Traducido por Vicente Echerri.